Otra Iglesia es posible

Encuentro Internacional para la Renovación de la Iglesia Católica

Universidad Carlos III – Leganés (Madrid)

Del 19 al 22 de Septiembre de 2002


 

Tomás Balduino

Obispo Emérito de Goias (Brasil)

Responsable de la Pastoral de la Tierra.

 

Buenas tardes, hermanos y hermanas:

 

Decidí participar en este Encuentro porque me lo pidió Pedro Casaldáliga. No se lo pude rehusar, porque el es mi ahijado, yo soy su padrino.

 

Ahora, para mi está bien claro que este es un momento de Pentecostés dentro de nuestra vida, un nuevo Pentecostés. Este lugar, este espacio, este evento son sagrados para nosotros.

 

Este coraje de un grupo de laicos audaces, sin medios, poniendo los propios recursos, para que esto pueda darse. ¡Es admirable!. Hoy, varias veces, a lo largo del día, pensaba así, meditando sobre este signo de los tiempos. Esta preparación... pensar que repentinamente emerge una preparación y estamos aquí, involucrados, envueltos, todos y todas. Es admirable. Es emocionante. ¡Que Dios sea loado por esto y que podamos corresponder a esta Presencia del Señor!

 

Es más admirable porque, bueno, un Concilio, el Concilio Ecuménico Vaticano II supuso un momento corto de desarrollo y una larga preparación: Francia, Europa, Alemania, España, los curas obreros, Ecumenismo, la renovación litúrgica, toda la apertura al mundo del trabajo. Economía y humanismo, creciendo en una preparación, como un huracán cuyo epicentro fue el propio Vaticano II, el Papa Juan XXIII. Y aquí vuestro grupo, vuestra iniciativa... pero, yo también estoy dentro, así que nuestro grupo, nuestra iniciativa... la preparación en este grupo de un proyecto conciliar es importante, sobre todo porque la minoría conciliar haya anulado el Concilio Vaticano II.

 

Se lamenta Pedro, con razón y dice que está enfadado con Sodano y confirma que el Sínodo del 85 ha hecho desaparecer el concepto de Pueblo de Dios, que es fundamental. (Hay un estudio sobre esto de Comblin.)

 

Exactamente, el Sínodo del 85...Este año 2002 sería el año del Encuentro Episcopal Continental, como lo fueron Medellín, Puebla, Santo Domingo...Nada, nada de eso.

 

Se dice que ese Sínodo fue la sepultura de nuestra iniciativa colegiada, bellísima, como el Espíritu de Dios.

 

Precisamente en este momento este grupo busca una palabra con el Papa, pidiendo un Concilio, otro Concilio. Son valientes, son decididos para hacerlo. Para mi es importante el modo en que se ha hecho; a partir de una fe profunda, de una esperanza, a modo de dar un horizonte de esperanza a nuestro camino. Esta fuerza para darnos esperanza a nosotros.

 

Pienso que no es una forma contestataria,- que bien podría ser, de protesta y decir a los obispos el dolor que se tiene dentro del corazón-.

 

No es tampoco una instrumentalización de la Iglesia, ni un proselitismo para salvar a esta Iglesia que está entrando un poco en tiempo de invierno, un largo invierno, después de la primavera del Papa Juan XXIII.

 

Pienso que es un camino y es nuevo este camino, inaugurado aquí, señalado.

 

Sin la participación de los laicos, el Concilio Vaticano II no habría sido igual. En Brasil, por ejemplo, estaba conversando con Marcelo Barros, sobre la presencia de los laicos, preparando lo que sería la primera conferencia Episcopal Brasileña, la primera Conferencia Episcopal del mundo, con Helder Cámara. Los laicos, de una forma discreta, que no aparecía , trabajando profundamente. Hombres como Alceu Amoroso Lima, que podía estar canonizado, un santo laico. Ellos han hecho que este Concilio se haya realizado de esta forma.

 

El 2º punto que quería comunicaros:

 

La importancia que se le da a la urgencia de esta Iglesia latinoamericana en el camino de los pobres.

 

Esta fue la novedad del Concilio: la apertura del mundo europeo. La gran novedad que el Concilio trajo para el mundo fue esta apertura.

 

Era un concilio europeo el de parte de la Gaudium et Spes. El del tener, el del saber, el de la Ciencia como instrumento, celosa de su autonomía.

 

 Pero ya la perspectiva de los obispos, los prelados, los padres conciliares, llegando después del Concilio a América Latina, buscando esta misma apertura, encuentran a los indígenas, a los negros, los campesinos sin tierra, los trabajadores despojados de sus derechos. Esa es nuestra realidad.

 

Hubo un evento en Iquitos, en la Amazonia peruana., en el año 71, después de Medellín que incluyó la opción “preferencial” por los pobres Los sacerdotes se excusan, diciendo que les ha llegado de Italia. Y la pregunta es esta: después de 5 siglos de masacre ¿qué es evangelizar para nosotros, anunciar a Jesús a estos Pueblos.

 

La respuesta está servida: Solidaridad con ellos.

 

Por eso respetan sus culturas, su condición de actor y sujeto. La Iglesia, que siempre se ha relacionado con los pobres, se relaciona después del concilio, de una forma nueva: respetando la condición de sujeto, actor y destinatario de su propia Historia.

 

Es lo que está intentando Samuel Ruiz con los indígenas.

Los indígenas  de Brasil se necesita para trabajar  con ellos una relación con otra religiones, en un macroecumenismo, y respeto.

 

Nosotros les dejamos sus religiones y les apoyamos en todo, con todo respeto y con toda veneración, buscando que estos indígenas puedan organizarse, tener su propia organización. Lo mismo se ha hecho con los Sin Tierra. Yo soy Presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra. La definición dada por la Iglesia a nuestro trabajo con los Sin Tierra no es querer sustituir a sus organizaciones, sino apoyarlos, para que sean sujetos autores y destinatarios de su historia. Por eso se hacen las organizaciones, se vuelven una fuerza dentro del grupo: los indígenas, los negros, los campesinos. El Movimiento de los Sin Tierra es una fuerza, una fuerza política, que la Comisión Pastoral de la Tierra apoya.

 

No creamos, como Iglesia, nuestra propia reforma agraria para entregársela a los Sin Tierra. Apoyamos la reforma agraria que ellos quieran hacer, esta es la posició propia de la Iglesia.

 

Última parte que quiero manifestar:

 

Como portavoz, un poco, de estos grupos de los pobres que van naciendo de las comunidades de base, hoy están organizadas en Brasil, ellos están interesadísimos en una iniciativa como esta. La Iglesia que queremos, otra Iglesia es posible. Es posible ser Iglesia de otra forma ¿de qué forma? Sobre todo, aquí en Europa, de aliarse con ellos, utilizando esta misma corriente de lucha contra esta impostura mundial, contra el desorden internacional.

 

Ahora de Europa viene el apoyo a diversos proyectos, se apoya a los indígenas, a los negros, sobre todo a los sin tierra. Apoyo ¿para qué? Para que se puedan organizar caminar y hacer la reforma agraria. Pero esto no basta, es insufciente. Es necesaria otra forma de alianza. Aquí en Europa, ser aliado de estos pobres del mundo es luchar contra este modelo único que genera la muerte, que cada día produce 30.000 muertos, unos por motivo de falta de agua y otros por agua contaminada. 30.000...El año pasado, Bush pidió un minuto de silencio por los muertos de las Torres Gemelas.

 

Cada día hay 30.000 muertos en el mundo. El agua se va privatizando. El FMI y Bush a los paises pobres de Africa les hablan de privatizar el agua, como condición para darles alguna ayuda económica a sus paises.

 

En 10 años ha habido un millón de niños muertos en Irak.

 

Este desorden puede ser roto, como el desorden de la guerra , que promueve EEUU y que cuenta con la alianza casi total de Europa en esta locura, esta propuesta de destrucción, este genocidio. Esta alianza, como decía Julio Lois, este compromiso con la transformación es el mensaje de los pobres. Cuando esto suceda el Concilio habrá cumplido su misión en el mundo, en nosotros. El mundo podrá dar gracias a Dios porque Él habrá visitado a su Pueblo.