Universidad Carlos III – Leganes (Madrid)
Del 19 al 22 de Septiembre de 2002
Por una Ministerialidad Renovada
Clelia Luro.
Laica.
Presidenta de la Federación Latinoamericana para una Ministerialidad Renovada.
Estoy aquí con vosotros dando mi voz sin
la presencia física de Jerónimo a mi lado.
Jerónimo, para los que no lo conocieron, era un obispo que en el año 1967 formó pareja conmigo sintiendo que ese era el camino querido por Dios para nosotros.
Ya así, juntos de la mano, recorrimos un largo caminar de 34 años. Después de seis años de exilio en la década infame de Argentina regresamos a nuestra tierra y comenzamos nuestro camino acercándonos a grupos de padres casados y marginalizados por la Institución Iglesia, viajamos por varios países recorrimos Latinoamérica organizando la FEDERACION LAINOAMERICANA su Diócesis como él la llamaba “la Diáspora”.
Partió al Misterio de la otra vida hace ya dos años y aquí quedé yo, Clelia.
Como si me hubiera pasado su antorcha para que yo continuara la lucha. Era un Sacramento de la Vida, como lo llamó Leonardo Boff. Después de esta presentación quiero decirles lo siguiente:
Me siento hoy en medio de todos los que hemos llegado a este encuentro como una más que vive y ansía una Iglesia como salió de manos de Jesús. Este mensaje es el que El nos une y nos hace sentir iguales; mujeres, varones, negros o blancos, paganos y creyentes, homosexuales o discriminados de cualquier clase que hemos llegado aquí a participar e integrar nuestras luchas, nuestras vidas, la vida de nuestras comunidades, las realidades que cada grupo trae de sus propios países Pero después de escucharlos expresando diferentes caminos de compromiso ,se ha hecho en mi más fuerte la convicción de la fuerza y madurez que hemos adquirido en la marginalidad y nuestra responsabilidad de ser una riqueza para nuestra Iglesia Pueblo de Dios como se sancionó en el Concilio Vaticano II,. Debemos hacernos paladines de la dignidad humana, defensores de las Derechos Humanos.
Decía Jerónimo "sin organización no hay obra humana eficaz y duradera, no nos fiamos de la sola organización si ésta no está penetrada por el Espíritu"
Es desde esta óptica que venimos trabajando en la Federación Latinoamericana y en la Internacional y en todos hemos encontrado la misma realidad, el mismo compromiso y la misma fe madurada y crecida en la marginalidad.
Marginalidad a la que la Iglesia Institución hoy nos somete al no poder ver por ahora lo que significa el compromiso humano y por lo tanto cristiano de un sacerdocio llevado en pareja con nuevos ministerios de vida insertados en la comunidad.
Vidas de amor y compromisos en pareja, en lo político, algunos en lo social y otros en lo religioso.
Los padres ejerciendo nuevas formas de ministerio en los distintos campos donde la vida les fue permitiendo colocarse, enriquecidos con la presencia de una compañera con la que su libertad creció y su fe se robusteció desde la libertad, con la que creció como hombre, como padre (papá) encarnándose en la vida y en la riqueza humana que Dios depositó en ellos.
Y nosotras, las mujeres, que al compartir sus vidas en pareja, nos enriquecimos con su vocación que muchas veces fue también la nuestra, llevando así una vida de compromiso en común
Y así comenzamos un camino de a dos, y así también traemos al mundo a nuestros hijos queriendo parirlos para enriquecer la Historia.
Roma aún no entiende, pero ninguna
experiencia es transferible, aunque sí
pretendemos que se respete nuestro caminar, que no es un abandono de
nuestra fe, ni de nuestro compromiso, sino por el contrario es un crecimiento y
un descubrimiento de nuevas dimensiones, con los que paciente y ardientemente,
durante tantos años hemos querido entregarnos al Pueblo de Dios que sí comprende,
y a la Institución que hoy no alcanza a ver.
Creo que no se ha profundizado lo suficiente en la maravillosa fuerza y plenitud que tiene la integración del hombre y la mujer. Se han hecho teologías, como la teología de la liberación, que tanto bien hizo a las conciencias despertando un compromiso con el mundo y con el pueblo, pero no se ha hecho una teología de la Integración, que tiene una fuerza nuclear, que podría equilibrar el mundo.
Espero que estemos acercándonos a esos tiempos. Frente a una sociedad machista y después de la lucha de las mujeres marginadas para ocupar su lugar con el feminismo. Hoy ya en el Tercer Milenio debe llegar la construcción del mundo en un pie de igualdad del varón y la mujer para alcanzar la dimensión de plenitud, como salió de manos de Dios.
La historia se ha empobrecido por la ausencia de lo femenino en el mundo. Nuestro sentir, nuestro intuir no es el sentir y el ver del varón.
La juventud necesita también recorrer y descubrir este camino de a dos, no sólo en pareja si así no se les da, pero abiertos unos a otros para la construcción del mundo que está a punto estallar en pedazos.
La Historia en manos de unos pocos se está volviendo cada vez más peligrosa,
El Planeta está seriamente amenazado y se va a necesitar del mensaje Crístico hecho realidad. Esas serán nuestras propias responsabilidades. Es posible una Iglesia diferente, el Mensaje de Jesús no puede haber fracasado.